Viernes Santo en el Puerto
Llegue a la casa del cerro Cordillera caminando entumida. El reloj marca las once de la noche con veintiun minutos. El viaje desde Limache en tren igual tuvo algo de bueno. Hacia tiempo que no viajaba asi. Al mirar el mar me acorde de ella. Su carita de niña perdida evocando noches de intensas emociones y sensaciones nunca experimentadas. Para cada cancion que sonaba en la radio teniamos nuestra propia version con una letra bastante picaresca y a veces subida de tono. Recuerdo que me estremeci por completo cuando llega y me dice que se llamaba Valentina. Fue como si se abrieran de improviso las puertas del cielo y todos los angeles mas bellos me llevaran junto a ella al mas impensablemente maravilloso de los paraisos. Pero bueno, para algunas personas lo mas significativo y valorable no suele durar mucho. Maldigo con todo mi ser aquella noche en que llego esa perra asquerosa de la Caro, con su onda seudo punkemon y sus maneras tan locas y absorventes. Mi Valentina como que en principio se urgia ante sus descarados coqueteos y propuestas cuaticas hasta que al final cedio. Ella igual siempre fue como tan facil de convencer. Aunque a veces tambien se mostraba como tan timida que era casi imposible llegar a ella. Pero bueno, ahora esos dos meses increibles solo son un recuerdo. Se fue a Santiago con la maraca esa y nunca mas he vuelto a saber de ella.
Por la ventana se ve esta ciudad mas desierta que nunca. Ya he pensado varias veces que esta vida tiene tan poco sentido y mas aun sin ella. Daria lo que fuera por volver a tomar su mano y acariciar su suave mejilla. Que no daria por oler una vez mas ese aroma delicioso de su pelito de miel. Ahora me ire a dormir y ojala en mis sueños aparezca, tan radiante como casi siempre volvia a mi. Me llega a dar miedo la oscuridad y pensar que en ella me perdere al igual que la Vale. Dormire con la luz prendida y la radio a volumen bajo. La radio pequeñita que me regalo para mi ultimo cumple. Ojala que mañana pueda amanecer mejor que ahora y no sentirme tan destruida y tan terriblemente triste.